Una de las formas más sencillas de hacer sal es coger agua de mar, verterla en una bandeja y dejar que el sol y el tiempo la evaporen.

A día de hoy ni el jamón, ni la anchoa, ni la mojama existirían, ni el bacalao hubiera llegado desde Terranova, a no ser por los métodos de conservación a base de sal. Como curiosidad no apta para millenials, las carreteras que transcurren por Valencia eran caminos por los que se transportaba este pescado, y de ahí, precisamente, viene el nombre “la ruta del bacalao”.

Para los romanos era costumbre poner sal en los platos que contenían muchas verduras, con el fin de aplacar  el exceso de ácido de algunas variedades, y curiosamente este es el origen del nombre ensalada.

En el siglo XVII en Inglaterra se hizo muy popular el consumo de anchoas en salazón machacadas y elaboradas en una especie de salsa que se empleaba como condimento. Esta salsa fue conocida posteriormente como kétchup, katchup, o catchup.

Tipos de sal consumible según su textura:

  • Sal fina: También llamada sal de mesa, se emplea tradicionalmente como condimento para los alimentos.
  • Sal gruesa: Sus cristales son de mayor tamaño y suele emplearse igualmente para sazonar.
  • Flor de sal: brota de la superficie de las salinas marinas, razón por la cual recibe su nombre. Realmente apreciada en la culinaria, se caracteriza por tener menor contenido de cloruro sódico.
  • Sal en escamas: Se llama así por sus cristales de forma escamada.
  • Sal rosa del Himalaya: Muy popular por las increíbles propiedades que posee, tiene su origen en Pakistán y está compuesta por minerales como potasio, magnesio, calcio, hierro, manganeso, flúor, yodo, cinc, óxido de sulfuro y cromo.
  • Sal hiposódica: Se obtiene industrialmente en laboratorios sustituyendo 2/3 del sodio por otros elementos. Especialmente indicada para personas hipertensas.
  • Sal ahumada: Posee aditivos que le confieren un particular sabor y aroma a humo.

Receta de atún en salazón

Ingredientes

Sal

Azúcar

Atún

Preparación:

Se mezcla la sal con el azúcar en la proporción de tres partes de sal por una de azúcar. En una fuente honda y grande se pone una capa gruesa de este preparado de sal y azúcar, y sobre ella se coloca el trozo de atún, cubriendo con otra capa lo suficientemente gruesa como para que quede todo bien cubierto.
Se deja fuera del frigorífico, en un lugar fresco, durante 48 horas. Pasado este tiempo, se saca el atún y se lava bien bajo el grifo. Después, se seca con papel de cocina, se parte en lonchas y se guarda en una fiambrera cubierto de aceite.