El escritor donostiarra Ibon Martín acaba de publicar ‘La danza de los tulipanes’, la que se puede considerar la quinta entrega de los ya famosos ‘Crímenes del Faro’

La lectura de El faro del silencio (Ibon Martín, Travelbug) me hace retroceder atrás en el tiempo. De pronto, tengo ocho años y estoy en San Pedro subiendo a la motora con mi amona. Vamos a San Juan. Una vez a bordo, no falta una advertencia previa: “Agárrate, no te vayas a caer al agua”. Emocionada por la aventura, escucho atentamente el “petardeo” de la embarcación que nos acerca a la otra orilla.  La travesía, la primera de muchas, no dura más de dos minutos, aunque se me antoja toda una aventura. 30 años después, la novela del donostiarra Ibon Martín me ha devuelto a esa motora, con mi amona, por supuesto. Ella menos ágil y yo más escéptica, pero, a fin de cuentas, igual de emocionadas que la primera vez, hemos recordado aquellos pasajes de mi infancia que huelen a gasoil y suenan a gaviotas.

Hace justamente un mes, el 5 de septiembre, ha visto la luz La danza de los tulipanes (Plaza y Janés), la nueva novela de Ibon Martín donde sabremos qué ha sido de la escritora Leire Altuna, aunque no tendrá tanto protagonismo como hasta ahora. La ertzaina Ane Cestero, por su parte, se convertirá en una de las piezas principales de la trama, y afrontará el reto de formar un grupo especial dedicado a investigar a los casos de homicidios más relevantes.

¿Se trata, por tanto, de una continuación de la saga Los crímenes del Faro? “Mantiene el vínculo con las novelas anteriores, pero se puede leer perfectamente esta novela sin leer las anteriores”, aclara Martín, al tiempo que remueve un café. Y es que como no podía ser de otra manera, nos hemos citado en un bar. “Me encantan las tabernas porque hay gente de todo tipo y se escuchan muchos chismes. Suelo sentarme con mi portátil y me dedico a escuchar las conversaciones de los de al lado, así que, si me ves escribiendo en un bar, no cuentes nada”, bromea.

Además de algunos personajes, hay otros elementos de esta novela que nos suenan. Concretamente, la nueva historia vuelve a estar ambientada en Euskadi y el mar está, una vez más, muy presente. “Habiendo nacido en Donosti, el mar siempre ha estado muy presente en mi vida y siempre que puedo tiro a la costa. De hecho, para escribir esta novela alquilé una casita en Mundaka, desde donde tenía unas vistas espectaculares a la isla de Izaro”. Esta casa se convierte, precisamente, en la casa de Julia, una de las nuevas protagonistas.

 

La danza de los tulipanes llega dos años después de su último trabajo. “Hasta ahora venía de escribir una novela por año, y en esta ocasión me he concedido un parón de dos años. Mi intención es continuar con este ritmo; quiero escribir más despacio para disfrutarlo más”.  Otra de las novedades, quizá la más importante, es que en esta ocasión ha pasado de la auto edición, mediante su propia editorial de guías de viaje Travel Bug, a contar con el apoyo de una potente editorial como Plaza y Janés. Esto le ha abierto la posibilidad de llevar su firma más allá de Euskadi, recorriendo buena parte de la geografía del Estado español con motivo de la promoción del libro: Sevilla, Valladolid, Madrid, Barcelona… “Ver mi libro en los escaparates de librerías de todas partes es un puntazo”.

Trabajar con un editor también ha sido una nueva experiencia para él. “Se me ha caído el mito, por suerte, del editor pesado que te exige acabar cuanto antes el libro. En mi caso, mi editora Virginia Fernández ha sido todo un descubrimiento. Tanto es así que ahora mismo no me planteo escribir una novela sin ella. A nivel de contenidos, he hecho absolutamente lo que he querido, pero también he tenido la posibilidad de recibir sus comentarios y propuestas mientras lo iba escribiendo y estoy muy satisfecho con el resultado, ha quedado un libro redondo”.