Corría el año 2007, concretamente, el 14 de diciembre, cuando la revista Stylo veía la luz por primera vez. A punto estábamos de vivir la peor crisis económica que habíamos conocido hasta el momento (al menos los que por aquel entonces rondábamos la treintena), hablábamos en futuro de una Tabacalera que aún escribíamos con c, Mikel Laboa lanzaba discos (el recopilatorio Lekeitioak), Amaia Montero abandonaba la Oreja de Van Gogh, y este periódico cumplía su segundo aniversario.

Mucho ha llovido 12 años y 67 números después, sin embargo, la razón de ser de Stylo sigue intacta: ser un reflejo de lo que es tendencia en Gipuzkoa y por supuesto también fuera de nuestro Territorio. Cada dos meses, Stylo nos ofrece reportajes de actualidad sobre moda, gastronomía, decoración, turismo o cultura, sin olvidar a sus colaboradores, quienes aportan una visión personal sobre temas como cine, feminismo o videojuegos.

Desde su lanzamiento, esta revista ha ido adaptándose a lo que marcaba la actualidad del momento, incorporando nuevas secciones y dejando ir a otras, invitando a nuevos colaboradores, y modificando, como no podía ser de otra manera, su aspecto. Porque el esqueleto sigue siendo el mismo, pero no tiene sentido llevar siempre el mismo traje.

En esta nueva actualización de Stylo, que no la última, el cambio más notable se aprecia en su portada, con una cabecera más moderna en blanco y negro, y con más presencia. Una línea de diseño que también se puede apreciar en el interior, con líneas más ligeras y rectas.

Como el movimiento de la marea, que nunca se detiene, la revista Stylo es un producto vivo, siempre pendiente de lo que sucede alrededor. Por eso, la actualización está en curso…