No puedo evitar acordarme de la fábula de la hormiga y la cigarra cuando hablo de conservas. Es cierto que supone un extra de trabajo, pero sus beneficios compensan el esfuerzo con creces.

Están a punto para consumir en cualquier momento, se transportan con facilidad, ocupan poco espacio en la despensa, no supone ningún gasto de energía almacenarlas porque no necesitan frío y, en general, resultan menos caras que la versión fresca de los mismos alimentos.

Las conservas se suelen someter a un proceso de esterilización con temperaturas superiores a los 100 ℃ que asegura la destrucción de los gérmenes capaces de causar daño a las personas. Este proceso permite mantener en buen estado el producto durante largos periodos de tiempo, siempre y cuando se almacene en un lugar seco y alejado de las altas temperaturas.

La semiconserva, por el contrario, no pasa por ese proceso de esterilización, sino que es sometida a un proceso que estabiliza el producto durante un espacio de tiempo. Además, guarda el producto en crudo, macerado en vinagre, aceite o sal, entre otros. Se suele utilizar un recipiente impermeable, por su necesidad de ser almacenado en el frigorífico.

Tomatitos en Semiconserva:

  • 250 gr de tomates cherry
  • 100 gr de orégano
  • Mezcla de pimientas blanca, negra, verde y roja
  • Azúcar moreno
  • Sal y aceite de oliva virgen extra

Lavar y secar los tomatitos. Cortarlos por la mitad e irlos colocando en una bandeja de horno, a la que previamente le habremos puesto una hoja de papel vegetal. Espolvorear sobre los tomates la sal, el orégano, las pimientas molidas y el azúcar. Introducir en el horno precalentado a 100 ℃ y asar durante un mínimo de dos horas, hasta que los tomates estén bien secos. Si los tomates no están del todo secos, los hornearemos durante 15-20 minutos más. Una vez estén en su punto, los sacamos del horno y los dejamos enfriar. Vamos introduciendo los tomates en frascos para conservas esterilizados, hasta llegar al borde del envase, y añadimos aceite de oliva virgen extra hasta cubrir por completo. Cerramos herméticamente en frasco, guardamos en la nevera por unas 2 semanas y como están en conserva, pueden durar meses en esa condición. Quedan riquísimos en tosta, con galletitas o bien con tortillitas.

Pero ojo, en caso de que las conservas comiencen a presentar signos de deformación en el envase, olor, color u textura desagradable no deben de consumirse en ninguno de los casos. Al igual que es conveniente respetar las fechas de consumo preferente, que suelen ser de entre 3 y 5 años. Algunos de los productos que tienden a utilizar este método son el bonito del norte o atún blanco, pescados como la sardina y la caballa, y mariscos como mejillones, berberechos, navajas y pulpo.

tanto las conservas como las semiconservas una vez abiertos deben guardarse en el frigorífico y consumirse en un periodo corto de tiempo. Para esta sección he decidido aprovechar los tomates tan buenos que tenemos en verano y conservarlos durante algo más de tiempo en semiconserva.