Nacida en Torrelavega (Cantabria), Sara Morante se asentó en Hendaia hace ya 15 años, un lugar que le atrajo especialmente por su calma y sus jardines. Sus pintorescas calles y caminos son, precisamente, las que alimentan su inspiración. “Cuando me bloqueo, me voy a dar un paseo por la aparentemente muda y deshabitada Hendaia, por esos jardines junto a la bahía, y enseguida retomo las riendas del trabajo. No sé si podría rendir tanto viviendo en una ciudad con más vida, más actividad y más ruido”, asegura la ilustradora.

Acaba de regresar de Madrid, donde su firma ha podido verse por todos los rincones de la ciudad. Y es que ella es la responsable del cartel de la Feria de Libro de Madrid de este año. Un encargo que ha supuesto todo un reto y que le ha aportado mucha visibilidad a nivel profesional. No en vano se trata del evento literario más grande y con más afluencia de público de España. “Ha sido una gran responsabilidad, porque no se trata sólo de un cartel que anuncie el evento, sino que ha de tener un mensaje articulado. En mi caso, le he dado protagonismo a la relación que se establece entre el lector y la lectura, el libro como herramienta para el pensamiento crítico y también sobre el rol activo del lector ante la censura y también la responsabilidad que tenemos de mantenerlo con vida”.

Otro de los trabajos que le ha aportado mucha visibilidad ha sido ilustrar la portada de la última novela de Máximo Huerta, Intimidad improvisada. “Fue Máximo quien se puso en contacto conmigo tras leer mi novela La vida de las paredes. Me recomendó en redes de forma muy generosa y entusiasta, y a partir de ahí propuso a la editorial Destino que hiciera la portada de su novela”. Sobre el proceso de trabajo, subraya que se ha sentido muy libre en todo momento: “No me dio ninguna premisa. Como creador, respeta la creatividad de los demás y, por ello, ha sido muy fácil trabajar con él”.

De la relación ilustrador-escritor, Morante opina que cada uno debe tener su propia voz: “Ambos, escritores e ilustradores, tenemos imaginarios diferentes y como ilustradora ofrezco mi lectura personal del texto. El proceso creativo es vulnerable y escurridizo, y yo me aseguro ese espacio de libertad antes de comenzar a ilustrar un libro”.

Impacto visual

Además de la constante presencia de la mujer, el color rojo es otro de los elementos característicos en sus ilustraciones: “El color rojo es el primer color que detectan nuestros ojos. En mi caso lo utilizo por ser un color polisémico: me sirve tanto para representar emociones físicas como emocionales, tanto positivas como negativas (un lacrimal encendido, una herida, una zarza que simbolice dolor). Comencé utilizándolo cuando trabajaba con dos tintas, pero ahora que trabajo imágenes en color, también le doy mucho protagonismo”.

Sobre los proyectos en los que está trabajando ahora, nos avanza que ha recibido el encargo “soñado”, y es que le han ofrecido ilustrar una novela, que es “un sueño hecho realidad”, desvela sin dar más detalles. Seguiremos, pues, muy de cerca a Sara Morante porque además de ser una de las ilustradoras más interesantes del momento, todo apunta a que no va a parar de trabajar, y de sorprendernos.