Compro una pulsera de cuerda

en uno de los puestos de las ferias del barrio.

Un euro.

La miro y tiene

 

nudos corredizos,

colores vivos,

señales de fuego

y toda una circunferencia creada para abrazar.

 

Es demasiado barata.

Es demasiado barata para todo lo que significa.

Demasiado barata para todo lo que significa

y aguarda.

Demasiado barata para parecerse tanto a mí.