Una amiga me invitó a escribir sobre un tema relacionado con la mujer y acepté, pero mañana le llamo y le digo que no. No. Con todo lo que ya se está oyendo, no tengo nada interesante que contar. Bueno, a lo mejor podía hablar de mi amistad con la poeta Gloria Fuertes  y del movimiento “Versos con faldas”, que creó junto a Ángela Figuera y Acacia Uceta, para reivindicar el papel de la mujer en el mundo literario, en la oscura época que les tocó vivir… No. Sería más interesante reflexionar sobre su imagen transgresora, sus corbatas de colores, sus chalecos, su identidad…  De los inolvidables momentos que pasamos juntas, celebrando la vida…  Mujer de verso en pecho.

Podría hablar de la evolución del feminismo y de cómo hemos llegado hasta aquí… De manifestarnos “cuatro gatas”, en Madrid, vociferando “no nos mires, únete” a miles de jóvenes, este pasado 8 de marzo gritando “la talla 38 me aprieta el chocho”, con perdón.

¿Y de las redes sociales y de la imagen que proyectan las influencers, casi siempre jóvenes, bellas y ricas?

¿Y del neologismo “sororidad”?  ¿O de todo lo contrario…?

(Todavía tiemblo al recordar las palabas de una jefa de programas, en la radio:  “Yo vengo con una cuerda, alguna de vosotras la utilizaréis para subir, otras os ahorcaréis con ella…”).

No, no es políticamente correcto hablar en contra de ninguna mujer sin mencionar a las miles de víctimas.

¿Y del término “feminazi”, como colmo de la cuestión? ¿Y del “feminismo liberal”, que es más antiguo que el hilo negro?

No lo sé. Creo que necesitaría asistir a un curso de “nuevas masculinidades”, porque lo cierto es que estoy desconcertada, descolocada, desorientada y empiezo a sentir “aspiraciones de muchacho”. No.  No puedo entrar en eso. Masculino, femenino y neutro, nos enseñaron. Femenino plural. No, mejor me callo y transcribo un fragmento del poema “Mal sueño” de Gloria Fuertes.

Gloria Fuertes

(.…) Yo, que detesto la pena de muerte,

no sé lo qué haría, no sé lo que haría

si media humanidad es la que sobra:

los fríos.

los Samueles,

los sabuesos,

los adustos,

los contables,

los machos,

los guerreros,

los pedantes,

los que dicen:

La mujer mi esclava.

Yo, que prefiero

monja morir

antes que asesinar un simple pájaro.

Yo, con estas manos blancas y callosas,

Yo,

Que detesto la pena de muerte,

no sé lo que haría…. 

 

Como diría mi nonagenaria madre; “para los mimbres que había este es el cesto”.

En fin.