En un paisaje recóndito del Himalaya se ha producido el último avistamiento del yeti. Y no lo ha hecho cualquiera, ha sido el Ejército indio, que posa así orgulloso ante su descubrimiento. Para que lo conociese todo el mundo publicaron un tuit y dieron todo tipo de detalles sobre la hazaña. El descubrimiento lo hicieron el pasado 9 de abril, pero no lo publicaron antes porque querían, dicen, verificar que las huellas coincidían con teorías anteriores sobre el yeti. Y así lo han hecho. Las huellas pertenecen, según ellos, al “hombre de las nieves”. Pero la comunidad científica se les ha echado encima porque de criatura sobrenatural tienen poco, y las huellas son, en realidad, de un oso pardo tibetano. Pero no son los únicos que han afirmado haber visto al yeti a lo largo de la historia. Internet está lleno de imágenes de videoaficionados y documentales pseudocientíficos sobre los avistamientos. Caminando entre la nieve o incluso escondiéndose entre la maleza. Hay hasta quien afirma haber grabado su gruñido. Desde el siglo XIX, cuando se originó esta leyenda, se han sucedido las expediciones en todo el mundo en busca del yeti. Se han encontrado huellas, pelos, huesos y hasta heces, pero del hombre de las nieves, ni rastro