Pregunto en la redacción qué supondría salir de casa con la batería del móvil al 10%. La respuesta, contundente: “Un drama, mal día asegurado”

O vivimos demasiado acomodados o es que somos muy quejicas. Una de las dos. A veces vemos problemas donde no los hay, en ocasiones tendemos a exagerar, y hay quien hace de su vida todo un drama. Quizá nos quejamos de vicio…

1. No tener coche para ir al gimnasio. Parece que sin coche ya no podemos ir a ningún sitio. Si vamos a hacer deporte, ¿qué más nos da ir dando un paseo, corriendo o en bicicleta? Opciones hay muchas, pero como la comodidad que nos aporta el coche, ninguna.

2. No tener cobertura en el monte. Como si de una extensión más de nuestro cuerpo se tratara, ya no nos podemos separar de nuestro móvil. Incluso esas veces que vamos al monte “a desconectar” nos vemos con la necesidad de conectarnos.

3. Comer en la oficina. La envidia que pasamos cuando vamos con nuestro tupper de brócoli mientras todos los demás comen pasta o alguna otra delicia. No es justo.

4. El doble check azul de Whatsapp. Cuando enviamos un mensaje a alguien, sabemos que le ha llegado y, lo más importante, que lo ha leído, pero no obtenemos ninguna respuesta. ¡Qué rabia!

5. Llueve a mares y el paraguas en casa. Llevas cuatro días seguidos cogiendo el paraguas porque según las previsiones va a llover, pero no cae ni gota. Al quinto día decides dejarlo en casa y… ¡sorpresa!

6. No poder pagar con tarjeta. Eso de que vas a cualquier establecimiento, te acercas a la caja y te dicen: “solo aceptamos dinero en metálico”. Si eres de los que no lleva dinero suelto habitualmente es un problemón.

7. Olvidarte de silenciar el móvil a la noche. No hay peor cosa que despertarte a las tres de la madrugada porque te ha sonado el móvil. Si al menos fuera algún mensaje interesante… pero no, se trata de una notificación del correo: publicidad.

8. Enganchados a la tele. Quedarte hasta las tantas de la noche para ver un reality show o una serie aunque al día siguiente tengas que madrugar, porque si no, cuando llegas a la oficina tienes spoiler asegurado.

9. Que corten tu canción. Estás de fiesta y suena esa canción que tanto te gusta. Cómo no, te vienes arriba, pero de repente la cortan. Qué bajón.

10. Look equivocado. Te invitan a un evento, vas superelegante y te encuentras con que los demás visten de manera informal. Tu respuesta a todas las miradas es: “Me he puesto lo primero que he pillado”.

11. La galleta que se rompe. A todos nos ha pasado. Untas una galleta en el café, sabes que está muy blanda pero aun así te arriesgas y te lo llevas a la boca. Error. En el camino se rompe, cae al café y te salpica a la cara.

12. Mancharte de gasolina. Vas a la gasolinera y te encuentras con la manguera manchada de gasolina. Ponerte guantes sería la solución, pero se han agotado.