Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión. Es la última obra de la ilustradora Paula Bonet. Un animalario que había preparado para la hija que no nació. Bonet, muy activa en redes sociales, colgaba en su Instagram el pasado enero un selfie, de perfil en un ascensor, bajo el título  “Autorretrato en ascensor con embrión con corazón parado”. Un post que recibió multitud de comentarios, muchos de ellos, de mujeres que han pasado por un duelo gestacional.

Roedores rompe una lanza a favor de las mujeres para unirse al debate feminista. En palabras de la autora: Cuando se trata de nuestros cuerpos todo son tabús. No tenemos por qué hablar bajito y ocultarnos información, tenemos que saber a qué nos enfrentamos para poder estar preparadas. Hablemos de estas cosas, empecemos a normalizarlas”.

Paula Bonet pretende alumbrar uno de tantos abismos que, durante décadas, las mujeres han ido sorteando entre tinieblas, para dar voz al silencio, para romper tabúes, exponerlos, señalarlos y, en definitiva, normalizar un tema como el de la gestación y el aborto espontáneo, una realidad tan cotidiana como traumática. Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión es todo eso, y también su libro más personal. Tras haber sufrido dos abortos espontáneos, la autora acude a su propia experiencia para brindarnos su diario más íntimo, donde contrapone el origen de la vida y el de la muerte, explora la corporeidad de la ausencia, comparte miedos y esperanzas, e intenta digerir el dolor de la pérdida.