A Tom Hanks no le basta con ser actor. Nuestro querido Forrest Gump acaba de publicar su primera novela, uniéndose así a una lista de intérpretes a los que un único arte les parece saber a poco.

“Su primera colección de historias revela la original inventiva e imaginación detrás de su apariencia de un tipo común”. Este es solo un ejemplo de las críticas, en general positivas, que ha recibido Tipos singulares, la compilación de 17 relatos de Tom Hanks que acaba de publicar Roca Editorial. Con ella, el californiano pasa de representar parte de la historia americana en los filmes a hacerlo en la literatura, narrando entre otros las vivencias de un periodista que no se adapta a las nuevas tecnologías, un actor que hará lo que sea por un papel y un aficionado a los bolos que de la noche a la mañana se vuelve famoso al no parar de conseguir partidas perfectas. Sí, a mí también me pasa; solo me imagino a cada uno de esos personaje con el rostro del propio Tom Hanks. Va a ser verdad que es un tipo común.

Hanks no es el primero ni el último actor en dar el salto a la ficción narrativa. En los últimos años Sean Penn, James Franco, Ethan Hawke y Jesse Eisenberg son solo algunos ejemplos más. Pero de entre ellos destaca Emma Thompson, quien debía tener clarísima su capacidad literaria cuando decidió seguir el legado de nada más y nada menos que Beatrix Potter. A la inglesa se le quedaron marcadas las historias de Peter Rabbit de niña, y ya de adulta y ante la ausencia de nuevos relatos del conejo que satisficieran su apetito infantil, publicó los que le habría gustado leer.

No obstante, si hay un arte que haya encajado mejor con la actuación es la música. Algunos ya poco recordados –¿Eddie Murphy tuvo un grupo en los 80? Scarlett Johansson, ¿en serio estás a punto de sacar un tercer álbum?- y otros alabados por la crítica –sí, el doctor House canta jazz- y por las masas –véase, aunque no se entienda, Jared Leto y prácticamente todo lo que hace-. Pero para combinar cine y música, no hay nadie mejor en la actualidad que Donald Glover. Con solo teclear en youtube Childish Gambino – This is America se puede comprobar.

Hay a quien en vez de escribir o cantar le da por pintar. Pierce Brosnan se formó como ilustrador antes de ser 007 y a James Franco, como buen hipster hiperactivo que es, también lo encontramos en esta disciplina. Jim Carrey, por su parte, es capaz de pasarse más de diez horas seguidas pintando desde las cosas raras que le da por soñar ahora hasta caricaturas de Trump con las que criticar al presidente vía Twitter.

Pero si realmente hay dos actores que podrían sacar un mayor provecho a su habilidad no interpretativa, estos son Jeff Bridges y Jason Lee. El primero, El Nota de El Gran Lebowski, posee una página web en la que en vez de colgar sus películas, publica fotografías hechas por él de cada uno de sus rodajes. Y el segundo, el entrañable Earl Hickey de Me llamo Earl, realiza exposiciones por todo Estados Unidos plasmando la vida rural de la América profunda. Si hoy no sabían a quién seguir en Instagram, ahora ya lo saben.