Además de sus propiedades curativas, el aloe vera tiene muchas aplicaciones en cocina. Me gusta tanto que lo he elegido para inaugurar esta sección dedicada a mis caprichos culinarios.

Me encanta este vegetal, sobre todo en su estado original, es decir, fresco, aunque también lo he probado licuado o en compota. Últimamente lo he utilizado en postres, y ha sido todo un éxito. Llegados a este punto, os propongo unas gominolas diferentes, irresistibles y fáciles de aloe vera que podréis elaborar en casa.

El aloe vera es un producto muy interesante en gastronomía, pero cuidado con comernos directamente la crema de la hoja, puesto que contiene un compuesto, la aloína, que lo hace incomestible. Si seguís este proceso que os cuento a continuación, lo podréis comer perfectamente: en primer lugar, sumergimos las hojas de aloe en agua, al menos 48 horas, cambiando el agua cada 8 horas. Si fuera necesario repetimos la operación. Después, pelamos la pulpa con la ayuda de un pelador o bien un cuchillo afilado. Una vez pelado y bien limpio, el resultante debe ser algo transparente y viscoso.

Ahora viene la segunda fase en la que terminaremos de extraer toda la viscosidad, y con ello la aloína. Cortamos el aloe en daditos y los lavamos en abundante agua. Ponemos en una cazuela llena de agua y lo llevamos a ebullición. Hay que repetir esta operación hasta tres veces para eliminar toda la viscosidad. Y, ¡magia! Ya tenemos un producto listo para cualquier elaboración culinaria.

Se puede licuar, hacer zumos détox, encurtirlo, añadirlo a ensaladas, en postres o bien para texturizar salsas, helados, sorbetes, guisos, cremas o sopas.

Gominolas de lima,aloe vera y menta:


150 gr crema de aloe vera

300 gr de zumo de lima

150 gr de aloe vera triturado en crema
150 gr de azúcar
3 hojas de gelatina de 3 gramos cada una aproximadamente
Una cucharada de menta picada

Hervimos el zumo de lima junto con el azúcar a fuego muy lento durante 5 minutos. Añadimos la gelatina hidratada y la crema de aloe vera. Mezclamos todo bien con la ayuda de una varilla, añadimos a la mezcla menta recién picada, pasando después el puré resultante a las limas que hemos vaciado previamente. Guardamos una noche en la nevera y el próximo día están listas para comer. ¡Ñam!