La misión Parker Solar Probe de la NASA, que atravesará la atmósfera del Sol 24 veces durante siete años, llevará a bordo 1,1 millones de nombres enviados por el público con ese destino.

“Parker Solar Probe va a revolucionar nuestra comprensión del Sol, la única estrella que podemos estudiar de cerca”, afirma Nicola Fox, científico de proyectos de Parker Solar Probe en el Laboratorio de Física Aplicada Johns Hopkins en Laurel, Maryland. “Es apropiado que a medida que la misión emprenda uno de los viajes de exploración más extremos que haya enfrentado un objeto hecho por humanos, la nave espacial también llevará los nombres de tantas personas que lo están animando en su camino”, añade.

Ya en marzo de 2018, se invitó al público a enviar sus nombres al Sol a bordo de la primera misión de la humanidad para “tocar” una estrella. Un total de 1.137.202 nombres fueron enviados y confirmados durante el período de siete semanas y media, y una tarjeta de memoria con los nombres fue instalada en la nave espacial el 18 de mayo, tres meses antes del lanzamiento programado para el 31 de julio desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida.

La tarjeta ha sido montada en una placa con una dedicatoria y una cita del homónimo de la misión, el heliofísico Eugene Parker, quien teorizó en primer lugar sobre la existencia del viento solar. Esta es la primera misión de la NASA que recibe el nombre de un individuo vivo.

Esta tarjeta de memoria también incluye fotos de Parker, profesor emérito de la Universidad de Chicago, y una copia de su revolucionario artículo científico de 1958. Parker propuso una serie de conceptos sobre cómo las estrellas, incluido nuestro Sol, emiten material. Llamó a esta cascada de energía y partículas el viento solar, una salida constante de material del Sol que ahora conocemos conforma todo, desde la habitabilidad de los mundos hasta la interacción del sistema solar con el resto de la galaxia.

Parker Solar Probe explorará la atmósfera exterior del Sol y realizará observaciones críticas para responder preguntas de hace décadas sobre la física de las estrellas. Los datos resultantes también pueden mejorar los pronósticos de las principales erupciones en el Sol y los eventos meteorológicos espaciales posteriores que afectan la vida en la Tierra, así como los satélites y astronautas en el espacio.

Aunque la comprensión del Sol y del viento solar ha mejorado enormemente desde que Parker teorizó por primera vez el viento solar, todavía hay preguntas sin respuesta. Dos de los misterios más fundamentales, que los científicos esperan que Parker Solar Probe ayude a resolver, son el problema del calentamiento coronal y el mecanismo detrás de la aceleración del viento solar, según informa la NASA.

El problema del calentamiento coronal es lo que los científicos llaman aparente desajuste entre la temperatura de la fotosfera del Sol, la “superficie” visible, que mide alrededor de 5.500 grados Centígrados y la temperatura mucho más alta de la corona, la atmósfera del Sol, que alcanza temperaturas de hasta 5 millones de grados.

Dado que la fuente de energía del Sol está en su núcleo, este aumento es similar a alejarse de una fogata y de repente sentirse mil veces más caliente, completamente contrario a la intuición. Esto implica que algún otro proceso agrega continuamente más calor a esa atmósfera solar.

Los científicos piensan que el mecanismo detrás de este calentamiento aún no explicado ocurre en la corona inferior, y Parker Solar Probe se acercará a esta región más de lo que lo ha hecho cualquier nave espacial. Observar más de cerca esta región debería ayudar a los científicos a identificar la fuente de este calentamiento coronal, junto con identificar el proceso que acelera el viento solar a velocidades enormes cuando sale del sol.

“Por la experiencia de ver la investigación de cerca, entiendo ahora la tarea difícil que está llevando a cabo, y estoy seguro de que tendrá éxito”, asegura Parker después de visitar la nave espacial. EP