La consultora TCI Research estimó que 40 millones de turistas escogieron su destino en 2012 tras ver una película rodada en algún país que les interesó. ¿Que en realidad la localización no se corresponde con hechos históricos que narra el filme? ¡Qué más da!

Eso es lo que seguramente piensan los miles de viajeros que desde 1995 deciden conocer Escocia tras la estela de la cabellera melenuda de Mel Gibson en Braveheart. Los historiadores llevan desde entonces poniendo el grito en el cielo sobre la batalla más famosa de la producción, la de Stirling, en la que tras la charla motivadora de William Wallace (y enseñar sus blancos traseros) los escoceses vencieron en campo abierto a los ingleses, que les superaban cinco veces en número. La victoria solo fue posible gracias a un estrecho puente que impedía al ejército inglés cruzarlo con todos sus efectivos a la vez. Un estrecho puente que ni tan siquiera se menciona en el largometraje, quizás debido a que la campa del filme, como casi todo el resto de los escenarios, son irlandeses. Una nimiedad sin importancia para el turismo escocés.

Entre las calles Krakowska y Józefa de Cracovia hay unas escaleras en las que la gente se detiene para sacarse selfies y buscar la foto artística de Instagram. Spielberg hizo famoso el lugar con La lista de Schindler, rodando allí una escena de la liquidación del gueto, a pesar de que este estaba establecido al otro lado del río de la ciudad. Las maletas y muebles de los judíos nunca volaron sobre estas escaleras, pero Spielberg, como buen rey Midas del cine que es, es capaz de convertir en fuente de ingresos todo lo que toca.

“¡Qué pasada! Aquí grabaron Harry Potter y está todo igual”, es una de las frases que más se escuchan durante la larga cola que hay que hacer para entrar a la librería Lello de Oporto. Bufandas, libros, varitas y hasta una réplica del andén 9 ¾ de la película en la tienda del establecimiento así parecen atestiguarlo. ¿Que Daniel Radcliffe y Emma Watson no pisaron la librería y que J.K. Rowling solo cogió como inspiración el lugar para escribir las novelas? Pfff.

Los piratas surcaron casi a su libre albedrío el Caribe en los siglos XVI y XVII. Port Royal en Jamaica era el lugar de encuentro para todas sus fechorías y el punto de partida de la saga Piratas del Caribe. Como la ciudad fue prácticamente destruida por un terremoto, a los productores de Disney les pareció mejor idea (entiéndase por económica) construir la ciudad de cero en Wallilabou Bay, una isla volcánica en San Vicente y Granadinas; enterrando, de este modo, la verdadera historia de la bahía, motivo de disputas entre Francia y Reino Unido, por decorados y escenarios de una ciudad pirata que no existió.

Pero ojo, que Gipuzkoa también es un destino “de mentirijillas”. La de fanáticos de Juego de Tronos que se acercarán a la playa de Itzurun en Zumaia este verano y tras contemplar el flysch se preguntarán: “¿Dónde está el castillo de Rocadragón?” “Disculpe, pero eso es San Juan de Gaztelugatxe. Ya sabe, a los del cine les gusta cambiar la historia y la geografía para nuestro bien. Traiga el móvil, que le hago una foto aquí como si fuera Jon Nieve”.