Dicen que los niños están hiperestimulados, pero nosotros también. Estamos constantemente expuestos a las imágenes que nos llegan a nuestros perfiles, hasta el punto de sentirnos presas del mundo audiovisual.

 

Estas líneas no pretenden ser un canto apocalíptico sobre los peligros que nos acechan como sociedad, sino todo lo contrario. Porque a veces un pequeño rayo de sol se cuela en la sombría habitación. Eso es lo que ocurrió en la final del talent show de Telecinco Got Talent. Un joven de Guinea Ecuatorial, de nombre César Brandon, se subía al escenario a recitar una poesía, y sus palabras dejaron sin habla a un público acostumbrado al espectáculo puro y duro que allí ofrecen los acróbatas, cantantes, magos y bailarines. Tres veces ha visitado el joven poeta el programa de la “cadena amiga” hasta hacerse con la victoria. Un emocionado Risto le felicitaba por su hazaña “porque teniéndolo todo en contra, había sido capaz de emocionar solo con la palabra”.

Hola, esta carta debía haberla escrito hace dos años, así que por esta vez permitidme hablar en primera persona y os prometo que ya acabo”.

Así es como comienza la poesía con la que se hizo Brandon con los 25.000 euros del programa. Curioso, por otra parte, que el premio de un programa de talentos sea 12 veces menor que uno en donde el único mérito es aguantar a tus compañeros de piso… Un último detalle para acabar: el libro escrito por este joven (Las almas de Brandon, Espasa) ha arrasado en la pasada edición de Sant Jordi, convirtiéndose en la obra de no ficción más vendida en este 2018. Hay esperanza.