La youtuber Ana Muñoz ha sido censurada por publicar contenido inapropiado. Veamos qué ha hecho la buena de Ana para cabrear al gigante de los vídeos.

Con más de 270 millones de subscriptores, esta mujer es todo un referente en ASMR. Las siglas, que podrían traducirse como Algunos Son Muy Raros, significan en realidad Autonomous Sensory Meridian Response (Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma).

Se trata de la sensación placentera producida por una mezcla de estímulos auditivos, visuales y cognitivos.  Vamos, que los videos ASMR, como los que realiza esta chica, consisten en realizar ruiditos varios (susurrar, frotar un papel, etc), los cuales a algunas personas les provocan cosquillas, escalofríos u hormigueo. Algunos afirman, incluso, sentir un orgasmo cerebral visualizándolos. Y he ahí la palabra clave que activa el algoritmo censor.

Placer y censura siempre han estado separados por una fina línea. Terroríficamente fina. La sala donostiarra Dabadaba sufría recientemente la censura de Facebook por colgar un videoclip en el que aparecían mujeres con el pecho al desnudo. ¿Cuándo se convirtieron inapropiados los pezones femeninos?

Al hilo de esto, me encanta la reflexión que hacía mi adorado Juan José Millas, en una reciente entrevista, sobre la relación que tenemos con nuestro propio cuerpo. “Tengo la impresión de que tratamos al cuerpo como si fuera una adquisición reciente. Como si hubiera habido una época en la que no hubiéramos tenido cuerpo, y entonces estamos muy orgullosos de esta adquisición, del mismo modo que a quien le falta un brazo y acaba de adquirir una prótesis alemana de titanio, te la enseña”.

Es de justicia decir también que lo prohibido genera en el ser humano una atracción irresistible, por eso, no he podido reprimir mi curiosidad y entrar en Youtube a ver qué es eso del ASMR, y oigan, me ha parecido cuanto menos hipnótico.