Aunque es cierto que Narcos, la serie de Netflix sobre los cárteles de Medellín y Cali, ha aumentado notablemente la notoriedad de Colombia a nivel internacional, no ha hecho demasiado por mejorar su imagen. Para muchos adolescentes sin muchas referencias sobre el país, Colombia es igual a Pablo Escobar. Como la mejor cura para la ignorancia es viajar, ¿qué mejor que visitar en primera persona la región que más café produce del mundo?

Por Jon Guezala

Decir que he visto Colombia es decir mucho. He viajado, he visto y he conocido un ínfima parte de lo mucho que puede ofrecer. Y es que hay que tener en cuenta que Colombia posee aproximadamente el doble de superficie que España. Allí hay muchas cosas por hacer, como disfrutar de su gastronomía, de la arquitectura colonial de ciudades como Cartagena de Indias, y de un sinfín de cosas que no cabrían en estas páginas. Lo que sigue es una pequeña guía de qué ver en Colombia si te gusta el café, bebida que aborrecía hace un par de años y que he pasado a amar y valorar a niveles que jamás sospeché.

El Eje Cafetero

Aunque la tradición de cultivar café se extiende por todo el país, hay regiones concretas en las que dicha actividad es la principal fuente de ingresos de la mayoría de la población, siendo la más representativa el Eje Cafetero. Es la región ubicada en las provincias (allí conocidas como departamentos) de Caldas, Risaralda, Quindio, la región norte del valle del Cauca y la noroccidental de Tolima. Se trata de una de las zonas que más café produce del mundo y parte de ella es Patrimonio de la Humanidad desde 2011. Es una zona montañosa, una especie de Gipuzkoa a lo grande, por extensión, por el tamaño de sus montes (realmente impresionantes) y por la belleza del paisaje.

Una de sus principales atracciones turísticas es el Parque Nacional del Café, un parque temático exclusivamente dedicado a impulsar el ecoturismo mediante la divulgación de la tradición cafetera de Colombia. Dispone de un teleférico, shows, tres montañas rusas, muestras de arquitectura folclórica colombiana y hasta un total de 40 atracciones. A diferencia de otros parques temáticos en los que he estado, no solo me divertí, sino que aprendí el 90% de las cosas que sé sobre el café en unas pocas horas.

Por otro lado, el Eje está lleno de parajes idílicos que enamoran a primera vista. Uno de ellos es el de las Termas de Santa Rosa de Cabal, un oasis en pleno bosque sub-andino que destaca especialmente por su impresionante cascada, bajo la cual tuve la fortuna de bañarme. El agua estaba helada, pero la sensación de contraste con el agua caliente de las termas era maravillosa, una terapia anti-estrés como ninguna otra.

Atención: barrancos

Aunque San Gregorio es solamente una vereda (un tipo de subdivisión territorial más pequeña que un municipio) y, por tanto, no es comparable al Eje, es también una comunidad que centra todas sus actividades en torno al cultivo del café. El pueblo está situado a más de 1.800 metros de altura y se tarda más de media hora en subir desde la carretera principal: el camino no está asfaltado (kilometros de carretera de tierra serpenteante y siempre con un barranco a uno de los lados) y el pueblo está situado a más de 1.800 metros de altura. Aunque con la belleza del paisaje a uno se le olvida la posibilidad de despeñarse, hasta el punto de que varios amigos hicimos el viaje de vuelta subidos en el techo del jeep.

Lo más interesante de San Gregorio es que aglutina una cantidad inmensa de cafetales; se dice que una de sus laderas es la que contiene más plantas de café por metro cuadrado de todo el mundo. Sus paisajes son excepcionales independientemente de a dónde mires, verde hasta donde alcanza la vista. Además, la mayoría de sus habitantes, además de ser increíblemente amables y hospitalarios, son expertos agricultores especializados en la siembra y cosecha de café, y es que en la escuela de San Gregorio se imparten clases de agricultura como una asignatura más.

Sabor colombiano

Una de las primeras cosas de las que uno se percata en Colombia es lo poco que se sabe realmente sobre la elaboración del café fuera de Latinoamérica. El proceso de tratamiento del café desde que se recoge en la planta hasta su secado es complejo. Los frutos de café maduros son de un color rojizo y la recolección se hace a mano mayoritariamente ya que muchas de las plantaciones están situadas en laderas de montaña. A continuación, se retira la cáscara y se procede a eliminar el mucílago, una especie de baba dulce que recubre la parte externa de los dos granos que contiene el fruto. Finalmente, se tuestan los granos hasta secarlos o, si el proceso tiene lugar en Europa, carbonizarlos. Y es que, al parecer, a los europeos nos gusta que el café sepa a quemado por algún motivo; mientras que en Colombia tiene un sabor mucho más suave debido a su menor tiempo de tueste.

Choque cultural 

Cuando llegué al país, me extrañó la cara que ponía la gente cuando me presentaba y les daba los dos besos de cortesía de toda la vida, sobre todo, cuando hacía el movimiento de mover la cabeza para cambiar de mejilla y dar el segundo beso. Caras de confusión y horror a partes iguales. Al parecer, en Colombia solo se da un beso al saludar, de ahí las caras de asombro. La cuestión es que después de que me lo explicaran a mi cerebro le dio igual, la intención de dar el segundo beso siempre llegaba por inercia, generando risas y momentos incómodos. No hay nada como salir de tu país y sentir el famoso choque cultural para darte cuenta de lo mucho que tienes arraigadas ciertas costumbres.