Cultivar el cuerpo es tan importante como gozar de una buena salud mental. Solamente lograremos nuestras metas si combinamos ambos aspectos.

Actualmente, debido al modelo de sociedad en la que vivimos, estamos centrados en trabajar a fondo nuestro cuerpo. Los productos dietéticos, los cosméticos, la ropa deportiva, los suplementos alimenticios, los gimnasios y los centros deportivos forman parte de una industria que cada vez tiene más adeptos. Practicar ejercicio de forma constante y comer de manera saludable está bien, pero… ¿qué ocurre con la salud mental?

Antes de nada, hay una cosa que está clara: todos y cada uno de los deportistas que acaban convirtiéndose en grandes profesionales, combinan el trabajo físico con el psicológico. De eso se encargan los psicólogos deportivos, porque el estado psicológico de un deportista es determinante a la hora de obtener resultados.

La psicología deportiva combina elementos de diversas disciplinas: psicología, fisiología, kinesiología, sociología y biomecánica. Su principal objetivo es averiguar cómo los factores psicológicos afectan al desempeño deportivo, y cómo a su vez la propia actividad física influye en el estado psíquico.

Se trata de una especialidad relativamente nueva. Lo que sí sabemos es que el cuerpo y la mente tienen una estrecha relación. Por ejemplo, cuando experimentamos una emoción, nuestro cuerpo genera una serie de respuestas; segregación de sudor, aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, tensión muscular… Este es el claro ejemplo de que nuestras emociones afectan directamente a nuestro organismo.

La psicología del deporte trabaja sobre cuatro ámbitos fundamentalmente. Por una parte, la concentración, ya que se trata del estado psicológico adecuado para focalizar nuestras energías. También trabaja la atención, para evitar distracciones innecesarias. En tercer lugar, nunca debe faltar la motivación, capaz de movilizar nuestras energías internas para optimizar la utilización de nuestros propios recursos. Y por último, no debemos olvidar la inteligencia emocional, ya que hay que aprender a gestionar las emociones para conectar de manera eficaz con el resto de componentes de tu propio equipo, así como para hacer frente a los rivales.

También quiero hacer hincapié en la importancia de aplicar los conocimientos de la psicología para cualquier deportista que tenga sueños, metas, aspiraciones deportivas, ya sea una estrella, o un deportista amateur al que le ayudará a realizar un actividad disciplinada al tiempo que le permite vivir fantásticos momentos.

En definitiva, debemos confiar en los psicólogos especializados en deporte, son grandes profesionales que pueden ayudar a desarrollar el potencial de los deportistas de alto rendimiento, equipos deportivos, deportistas amateurs y, en el caso de los niños, para orientar y acompañar a padres, instituciones, entrenadores y preparadores físicos.