El pequeño comercio es el de toda la vida, aquel al que acudes y donde tienes una atención tan personalizada que te conozcan o no, saldrás con la sensación de que sí. Es un lugar en el que prima la amabilidad, donde se puede dialogar y, sobre todo, interactuar entre humanos, como siempre se ha hecho. El pequeño comercio no debe desaparecer nunca y es más, desde aquí os animo a apostar por él, por las siguientes razones:

ATENCIÓN. Como ya he comentado, cuanto más conocemos a la clienta y sus gustos, más personalizada es la atención, de manera que le podemos proporcionar asesoramiento y ayuda, como si de un personal shopper se tratase. Y no es la clienta la que busca al dependiente, sino al revés.

CALIDAD. La calidad de las texturas y tejidos son enormemente especiales Si aún no lo habéis comprobado, poneros un abrigo comprado en el pequeño comercio y pasároslo por el rostro: es tan eficiente como la prueba del algodón, que nunca engaña. Los productos de calidad son más duraderos. Si no os he convencido, fijaos en las etiquetas sobre la composición de las prendas para daros cuenta de esto que estoy diciendo.

EXCLUSIVIDAD. ¿Cuántas veces hemos oído aquello de no quiero ir de uniforme como las demás? El pequeño comercio te ofrece exclusividad en sus prendas, para que sientas que lo que tú llevas es distinto a lo del resto. Para ello, nos esmeramos, en ver mil y un campañas con variedad de propuestas, tejidos y colores. Hacer que te sientas diferente es nuestra pasión.

PRECIOS. Lo único que marca el precio es la calidad del producto, y os aseguro que cuando se gasta más de la cuenta en una prenda es porque lo merece. La composición, la confección a mano y los detalles… La lana cuesta lo que cuesta, y lo mismo sucede con el poliéster, el algodón y el resto de materiales.

CONCIENCIA. Si estás de acuerdo con los puntos anteriores, es momento de concienciarse, porque de otra manera el pequeño comercio, en el que se interesan por ti, te escuchan y te preguntan por tus gustos…. puede que vaya desapareciendo. Pongámonos, pues, manos a la obra para que no se así.